La historia de Alfredo Guamaní de Pichincha, Ecuador.
Proveniente de una familia de productores, Alfredo Guamaní se graduó en gastronomía, lo que le permitió abrir su restaurante y destacarse como emprendedor en la región. También forma parte de la Red de Jóvenes del Chocó Andino en Pichincha, Ecuador, al noroeste de Quito.
“Fue a través de la cocina que sentí que pertenecía más a mi localidad, más cerca de mi tierra natal”.
La gastronomía fortaleció su identidad y reforzó su vínculo con la región. Este vínculo se intensificó cuando, en medio de la pandemia (2020), se dio cuenta, junto con sus colegas de la Red, de que había personas que enfrentaban dificultades para conseguir alimentos a diario. ¿Cómo era posible que una tierra disponible para la agricultura no pudiera abastecer a la ciudad, y mucho menos al campo?
Una tienda comunitaria
Este es el origen inmediato de La ChalaUna tienda comunitaria que elimina intermediarios y abre puertas a la juventud rural. Apoya a los productores agroecológicos, garantizando un precio justo y consistente para sus cultivos, y brinda oportunidades educativas y laborales a los jóvenes, especialmente a aquellos que se ven obligados a abandonar su tierra natal en busca de oportunidades en la ciudad.
La Chala ofrece a los jóvenes la oportunidad de aplicar sus conocimientos en beneficio de la región, ya sea en administración, diseño, logística o comunicación. La idea no es prescribir programas fijos, sino ofrecer a los jóvenes la opción de... Deciden cómo quieren contribuir con su talento. Además, la Red ha decidido destinar parte de las ganancias a un fondo que apoyará a más jóvenes en su formación, ampliando el círculo de oportunidades y fortaleciendo el futuro del territorio.
Planes futuros
La ChalaLos horizontes de se extienden mucho más allá de su primera tienda en Calacalí. La Red de Jóvenes sueña con una tienda en cada localidad de la Reserva de la Biosfera, creando una red de espacios que descentralicen oportunidades y multipliquen beneficios en la región.
Con el objetivo de abrir 11 nuevas tiendas, los miembros de la Red buscan que más comunidades fortalezcan sus iniciativas locales y apoyen a los jóvenes para que encuentren en el emprendimiento agroecológico una opción real para transformar sus vidas. Así, lo que comenzó como un proyecto colectivo se ha convertido en un camino hacia el futuro. Al igual que para Alfredo, ahora se enorgullece de poder decir: «Esta es mi tienda y estos son mis productos».
Los jóvenes como Alfredo ven La Chala Como una forma de recuperar su identidad y dignificar el trabajo y la educación en el campo, inspirando a otros a organizarse y construir sus sueños sin abandonar sus comunidades. Este proyecto refleja la esencia de nuestra Programa de Futuros Urbanos:empoderar a los jóvenes y reconocerlos como agentes de cambio, al tiempo que invita a los habitantes de la ciudad a valorar el campo y sumarse a la transformación del sistema alimentario y del territorio, un proceso que sólo se puede lograr en comunidad.
“Imagino La Chala como una plataforma que conecta zonas urbanas y rurales, permitiendo fortalecer relaciones más personales entre productores y consumidores”.



