Hasta la fecha, se han logrado enormes avances para abordar la epidemia del VIH. Cada vez más personas conocen su estado serológico y reciben tratamiento. En la última década, hemos presenciado una movilización popular masiva en todo el mundo, que ha situado a un grupo de personas más diverso e inclusivo al frente de la respuesta al VIH.
A pesar del progreso, persisten desafíos significativos. La persistencia de normas de género desiguales, la pobreza, la criminalización, el estigma, la discriminación y el auge de las agendas conservadoras pueden conducir al estancamiento y al retroceso. Las comunidades son excluidas deliberadamente debido a su orientación sexual, identidad de género, expresión y características sexuales. Las personas LGBT+, mujeres y niñas, se ven gravemente afectadas por la violencia. La violencia de pareja, la desigualdad de género y el patriarcado limitan su capacidad para negociar relaciones sexuales más seguras, así como el acceso a servicios de VIH y salud sexual y reproductiva.
Es hora de reafirmar el papel protagónico de las personas que viven con el VIH en la respuesta mundial al VIH.
Este Día mundial contra el SIDA Destacamos lo que impulsa nuestro trabajo: satisfacer las necesidades y garantizar los derechos de las personas que viven con, están en riesgo de contraer o están afectadas por el VIH. Es hora de reafirmar el papel protagónico de las personas con VIH en la respuesta mundial al VIH. Es hora de amplificar las voces de quienes son deliberadamente excluidos. Y, sin duda, es hora de centrarnos en las necesidades más amplias de salud sexual, reproductiva, mental y de otro tipo de las personas en mayor riesgo.
Hoy más que nunca debemos reconocer que la única salida es que las personas más afectadas por el VIH desempeñen un papel más activo en la toma de decisiones sobre su salud y su cuerpo, y asuman el control de su vida sexual y reproductiva. Además, también se requiere voluntad política, valentía y compromiso para erradicar el VIH de una vez por todas.


