La defensora e investigadora Funom Yakubu (28) lidera el programa We Lead en Nigeria. Como facilitadora de la Comunidad de Acción, trabaja con jóvenes feministas de toda Nigeria y las conecta con el programa global. Funom es una de las 30 Feministas Menores de 30, una campaña que celebra los éxitos del programa We Lead.
Criados sin roles tradicionales
En el hogar de su infancia, la familia de Funom no se adhirió a los roles de género tradicionales. "Me enorgullezco de haberme criado en un hogar completamente diferente", dijo con una sonrisa. Sus padres se repartían casi por igual las tareas del hogar, mientras que su padre asumía roles que, en gran medida, se consideraban "femeninos". "Mi padre es feminista. Le guste o no".
El verdadero choque cultural llegó cuando Funom entró en un internado. "De repente me decían que las chicas no hacían esto, que las chicas no hacían aquello", recordó. "Y no entendía por qué". Avanzar en ciencias se consideraba algo exclusivo de los chicos, mientras que a las chicas se les animaba a estudiar arte. "Cuando me gradué, la gente empezó a decir: '¿Dónde está tu novio? Deberías empezar a sentar cabeza'".
Por suerte, el padre de Funom siguió apoyando su crecimiento. "Una anécdota curiosa: uno de mis amigos dijo: 'Como tiene una maestría, no puede casarse con una mujer con un doctorado'. Mi padre se sorprendió y simplemente murmuró: "Entonces tu esposa no está en mi casa". No podía entender por qué, simplemente por ser niñas, no podíamos lograr todo lo que queríamos.
La solidaridad en la práctica
Hoy, Funom coordina el trabajo de varias organizaciones como parte de la Comunidad de Acción (CoA) We Lead en Nigeria. Está especialmente orgullosa de cómo la iniciativa ha fomentado colaboraciones inesperadas. "Antes, estas comunidades no trabajaban juntas, pero ahora colaboran, se apoyan mutuamente e incluso coorganizan eventos".
Funom recordó un evento reciente para personas desplazadas, donde se incluyó a un intérprete de lengua de señas sin previo aviso. "Esa es la solidaridad que hemos construido", dijo.

Una red global de amigos
A través del programa We Lead, Funom ha encontrado personas con ideas afines en todo el mundo. "No soy la única joven que hace este trabajo", dijo. "Tengo una red global de amigos, jóvenes líderes en Uganda, Kenia y otros lugares, que atraviesan las mismas dificultades y luchan las mismas batallas".
La comunidad le ofrece un sistema de apoyo único. "Cuando me siento cansada o frustrada, sé que puedo escribirle a alguien que me entienda", dijo. "Eso me da fuerzas".

La esperanza en números
El mes pasado, Funom asistió a la Comisión de la ONU sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer en representación de We Lead. Habló con entusiasmo sobre el fortalecimiento de la organización feminista al dirigirse a los Estados Miembros. «Las mujeres jóvenes y las niñas no esperan permiso para liderar. Ya lo están haciendo. La pregunta es: ¿el mundo escuchará?».
Al final, es esta energía colectiva la que le da esperanza. "La verdad es que este espacio puede ser agotador", admitió Funom. "Pero saber que no estoy sola y que otros me apoyan, luchan conmigo, eso es lo que me impulsa a seguir adelante".



