Historia

Foto: Priscila Mora

Un antes y un después en la prevención y atención del VIH

Por Gabriela Rodríguez

Esta es la historia de los esfuerzos pioneros para mejorar la calidad de vida de las mujeres trans, los hombres que tienen sexo con hombres y las personas que viven con VIH en Costa Rica.

El camino no fue fácil, pero el trabajo incansable de la Asociación Costarricense de Demografía (ADC), la Asociación Esperanza Viva (ASEV) y Transvida ha dejado un legado importante: poblaciones más empoderadas y mejor informadas, personal institucional sensibilizado y un camino hacia la sostenibilidad económica. Y, lo más importante, una nueva visión holística de la prevención del VIH con un modelo de trabajo innovador que otras iniciativas pueden replicar en el futuro.

La segunda fase del Proyecto VIH Costa Rica 2015 de Hivos conectó el trabajo comprometido de estas tres organizaciones subreceptoras con instituciones públicas que han logrado avances importantes en sus enfoques y servicios de salud. También inició un proceso hacia la sostenibilidad financiera mediante un acuerdo con la Junta de Protección Social (JPS), que por ley está obligada a apoyar proyectos de beneficio social, incluyendo la prevención del VIH.

Laura Sánchez dirigió el proyecto, que fue financiado por la Fondo mundial de lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria y fue ejecutado por Hivos. “En Costa Rica se habló del VIH, pero no se enfocaron en las poblaciones más afectadas. Por eso, en 2015, Hivos comenzó a trabajar principalmente con mujeres trans y hombres que tienen sexo con hombres (HSH), ya que los datos mostraban que estas eran las poblaciones con mayor número de infecciones por VIH”, explica. “Tradicionalmente, estas poblaciones han sido discriminadas y excluidas, tanto que incluso evitaban los centros de salud. Esto nos llevó a trabajar con una perspectiva de derechos humanos para garantizar todos los derechos de todas las poblaciones”, añade.

Modelo de trabajo innovador

El Proyecto VIH Costa Rica utilizó un Modelo de Prevención Combinada (MPC) que combina los esfuerzos y estrategias de la sociedad civil con los servicios de salud pública existentes en las clínicas. Mario, oficial de monitoreo y evaluación de ADC, explica por qué: «Los datos del proyecto mostraron que nuestras poblaciones objetivo recurren primero a las organizaciones de la sociedad civil. Quizás se deba a que sienten una cercanía que no encuentran en las clínicas. Por lo tanto, nuestro modelo combina el trabajo de estas organizaciones con la atención que deberían brindar los servicios de salud pública».

No lograremos nada si no cambiamos las leyes y las actitudes sociales.

El proyecto se centró intensamente en la educación para el cambio de comportamiento, la mejora en la distribución de condones y lubricantes, y la realización de pruebas de VIH, así como en lograr cambios estructurales en los ámbitos social, legal y político. Laura Sánchez insiste en la necesidad de combinar estrategias para una prevención eficaz del VIH: «No lograremos nada si no cambiamos las leyes y las actitudes sociales. Solo eliminando el estigma y la discriminación el 100 % de estas poblaciones accederá a los servicios de salud».

Mario Bonilla de la Asociación Demográfica Costarricense. Foto: Priscila Mora

Nuevos enfoques de la atención

Alejandra Acuña, Viceministra de Salud, ha sido aliada del proyecto desde el primer día. Para ella, el tipo de atención que promueve Prevención Combinada garantiza la sostenibilidad en el tiempo. «El modelo considera a las organizaciones de la sociedad civil y su trabajo con personas en situación de calle como iguales. Las organizaciones le plantean al proyecto sus necesidades, se generan iniciativas y se inicia la incidencia política», explica.

El proyecto no solo empoderó a las poblaciones clave, sino que también fortaleció a las organizaciones, que en algunos casos contaban con recursos muy limitados. Desde entonces, se han convertido en espacios seguros donde los grupos objetivo pueden realizar consultas, asistir a charlas o talleres y reunirse con sus pares para abordar problemas comunes.

Las clínicas no van a aventurarse en el barrio rojo, pero Transvida sí.

Laura Sánchez nos cuenta que las organizaciones también ofrecen una vía de acceso a la atención institucional que muchas personas tal vez nunca habrían recibido. Este vínculo entre las organizaciones de la sociedad civil y las instituciones de salud se convirtió en un pilar fundamental del proyecto. «Las organizaciones realizan una labor muy valiosa al llegar a las personas que no acuden a buscar atención por sí mismas. Las clínicas no van a aventurarse en la zona roja, pero Transvida sí. Las organizaciones realizan actividades de divulgación para generar confianza, y una vez establecida, derivan a las personas a las clínicas», explica.

Esto representa un logro increíble. Acercarse a una institución de salud solía ser aterrador para estas poblaciones, según Millaray Villalobos, antropóloga de la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME). Gracias a las charlas y talleres de sensibilización impartidos por el Proyecto VIH Costa Rica, los funcionarios de las instituciones de salud han cambiado su actitud hacia estos grupos y el tratamiento que necesitan. "Antes, era difícil para una mujer trans completar un trámite administrativo en Migración. Ahora saben que hay un funcionario que las va a atender con respeto y dignidad. Es un gran cambio", afirma.

Una parte importante del Modelo de Prevención Combinada es la participación de instituciones que brindan servicios complementarios a la población, como el Instituto de Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA), entre otras. Para Lezahairam Thomas, enfermera del IAFA, una de las lecciones esenciales aprendidas es que las organizaciones e instituciones pueden actuar como aliadas. "Conocerlas y el trabajo que realizan es fundamental. Con Transvida, por ejemplo, hemos tenido niñas que tuvieron que ser internadas, y nuestro conocimiento nos ayudó a brindarles un mejor tratamiento", afirma.

 

Los ejemplos brillantes del proyecto

“Fue un boom cuando las personas con posibilidad de VIH podían acudir a las clínicas, hacerse la prueba, recibir asesoramiento y hacerse chequeos regulares. Antes del proyecto, era necesario tener seguro médico para recibir esa atención”, dice Danny Carmona, educador de ASEV.

El proyecto me dio libertad: expresarme y vivir como quiero, ser quien soy.

Danny pertenece a la población objetivo que ha experimentado de primera mano las mejoras en la atención del VIH bajo el Modelo de Prevención Combinada. "Llegué a ASEV buscando apoyo para aceptar mi condición de VIH positivo. No solo me dieron trabajo, sino que a través del proyecto recibí capacitación en derechos humanos y aprendí más sobre la población con la que trabajaba. ¡Yo, alguien que ha sido VIH positivo durante cinco años!", dice riendo.

Danny Carmona de Asociación Esperanza Viva. Foto: Priscila Mora

Danny definitivamente ve un antes y un después en la calidad de vida de las poblaciones objetivo, y se cita a sí mismo como ejemplo. «El proyecto me dio libertad: para expresarme y vivir como quiero, para ser quien soy, para hablar abiertamente de mí mismo en otros espacios». Si bien aún queda mucho por hacer para garantizar los derechos de las poblaciones trans, HSH y LGBTIQ+, Danny está convencido de que ha habido una clara mejora en su atención médica.

Tiffany es una mujer trans que se benefició del trabajo de Transvida, una de las organizaciones subreceptoras del proyecto. "Antes de que comenzara el proyecto, éramos inservibles, la escoria de la sociedad. Pero ahora podemos mostrar nuestras cédulas de identidad con el nombre y la foto con los que nos identificamos", dice, refiriéndose a una sentencia judicial que, en su opinión, es una de las... principales logros de la comunidad trans en Costa Rica, y en el que el proyecto estuvo profundamente involucrado.

Para Mario, uno de los ejemplos más destacados del proyecto es la mayor concienciación entre las instituciones sobre la importancia de la prevención y la atención del VIH como una prioridad de salud pública. "Forma parte de la atención médica que todos deberían recibir", afirma, y ​​añade que "la educación sigue siendo fundamental, algo que no debe descuidarse".

El proyecto ha terminado, pero muestra el camino a seguir

Según la Viceministra de Salud, se ha logrado un hito importante: construir y sostener un proyecto que ha mejorado la respuesta al VIH al reducir la mortalidad, el estigma y la discriminación. Su sueño es que el Modelo de Prevención Combinada se aplique algún día en todo el sistema de salud pública de Costa Rica. "Este proyecto es único en Latinoamérica, y quizás incluso en el mundo. Es un proyecto emblemático", afirma con rotundidad.

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