En Tanzania, las personas con albinismo viven con el temor constante de ser torturadas, asesinadas o perseguidas. El hogar de la montaña más grande de África ha sido un caldo de cultivo para la adversidad y la injusticia de este grupo vulnerable a lo largo de los años. Si bien el gobierno ha implementado medidas para garantizar su seguridad física, la pobreza, el estigma, la discriminación y la segregación continúan agravando el desánimo, la preocupación y la impotencia en esta comunidad.
Al crecer como persona con albinismo, Shega Mboya siempre anheló desafiar las adversidades y forjar un nuevo camino para personas como ella. Como madre joven con dos hijos, Shega cimentó su esperanza en empoderarse como mujer hasta alcanzar el más alto nivel educativo y en ejercer como activista para defender los derechos de las personas con albinismo. "Después de ser madre, me di cuenta de que, además de ocuparme de mi hogar, tengo que hacer más, especialmente por las personas con albinismo en mi sociedad", afirma.
Su viaje no fue fácil, después de graduarse de la Universidad Sokoine en Tanzania con una maestría en Agricultura, luchó para conseguir un trabajo y tuvo que aceptar trabajos de medio tiempo para llegar a fin de mes.

El flagelo de los ataques y la abominable discriminación contra las personas con albinismo impulsó su determinación de aprovechar todos los foros de Tanzania para crear conciencia. «Asumí este rol para compartir mi historia y simplemente afirmar que si la gente hubiera comprendido mis necesidades de otra manera, probablemente habría superado mis obstáculos con bastante rapidez», afirma.
En la Sociedad de Albinismo de Tanzania, trabaja con embajadores de la comunidad para buscar audiencias con líderes religiosos, políticos, maestros y médicos a fin de educarlos sobre los desafíos que afectan a las personas con albinismo y crear soluciones comunes que son cruciales para cambiar actitudes y creencias.
Señala que la Programa de voz Le ha dado una plataforma para amplificar su "voz" para articular cuestiones que afectan a las personas con discapacidad y hacer campaña por el cambio en su país, Tanzania.

Su mundo ideal, al reflexionar sobre #BalanceforBetter, es uno con libertad donde las personas con albinismo (tanto mujeres como hombres) vivan libremente, sin estigma ni discriminación, y puedan disfrutar plenamente de sus derechos humanos. «Espero también animar a mujeres como yo (con albinismo) a dejar de victimizarse y a ser una inspiración. Solo así construiremos un mundo con igualdad de género», añade.


