Contratación Pública e Inclusión: ¿Cómo está América Latina?
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En los últimos meses hemos estado debatiendo la posibilidad de que la contratación pública fomente la inclusión de grupos vulnerables o marginados en la sociedad. En este sentido, participamos en un intercambio de ideas, basado en la presentación de... para informar Sobre inclusión y contratación abierta, escrito por Michael Canares y Francois van Schalkwyk. Este informe refleja casos de África y Asia y nos ofrece un panorama prometedor, aunque aún incipiente.
En los países latinoamericanos, el mercado de compras públicas es clave para el desarrollo inclusivo y sostenible. Por eso en ILDA Hemos trabajado en este tema de investigación en la región, desarrollado por Ana Joaquina Ruiz, con el apoyo de Hivos. El informe forma parte de una serie que analiza una selección de casos y experiencias relacionados con la participación ciudadana y la inclusión (específicamente de las mujeres) en América Latina, con el fin de comprender su desarrollo e implementación.
El eje central que guió este informe, sobre la inclusión de las mujeres en el sector de la contratación pública, se relaciona con la identificación de las personas y empresas que proveen a los gobiernos. Se llevó a cabo una primera etapa de exploración e identificación de casos y, posteriormente, se realizó un análisis más profundo mediante diversas entrevistas para comprenderlos mejor. Tras estos pasos, uno de los principales hallazgos es que, si bien las medidas que inciden en la inclusión mediante el aumento del número de mujeres en la lista de proveedores pueden ser útiles, en la mayoría de los casos no contamos con suficiente información para evaluar el éxito de estas iniciativas.
A pesar de la implementación de la Estándar de datos para la adquisición de datos abiertos (OCDS), en países como Colombia, Chile o México, no podemos saber con certeza si los procesos de adjudicación los benefician en términos de inclusión para los países en desarrollo. Es decir, desconocemos el lugar que ocupan las mujeres en las empresas. Las cifras son importantes, pero los roles (y la desagregación por sectores) que asumen esas mujeres en un mercado determinado son información esencial para comprender la inclusión. Más allá de la falta de datos, cabe destacar que varios países latinoamericanos y algunos gobiernos subnacionales, como República Dominicana, Chile, Colombia, la ciudad de Buenos Aires y Cali, han generado políticas proactivas para aumentar la participación de las mujeres en estos mercados. Desde la generación de certificaciones/sellos para empresas de mujeres, capacitaciones y talleres, hasta políticas para darles preferencia en los procesos de licitación.
Tras analizar los casos, concluimos que es necesario que las ciudades y los países de la región enfaticen la inclusión e implementen políticas dirigidas a ella. También se les exige que sean proactivos en su abordaje del tema, que conozcan el mercado de mujeres proveedoras y que las inviten a participar en los procesos de licitación pública. En este sentido, el informe formula una serie de recomendaciones centradas en la calidad de los datos y las políticas asociadas a ellos. Además, los registros deberían incluir indicadores de género. Es decir, una columna, un color, una forma de distinguir en la base de datos que existen empresas dirigidas por mujeres o con una participación mayoritaria de mujeres. Este indicador puede colocarse mediante el análisis de datos (mercados o países pequeños) o como un sello.
Recopilar datos es necesario, pero no suficiente. Estos datos también deben combinarse con una política pública que fomente la inclusión de las mujeres en el proceso de contratación pública. Estas políticas deben abordar la inclusión desde el diseño, no como una acción posterior ni calculada, y deben facilitar los elementos necesarios para una implementación eficaz y sostenible. Desde mejorar la comunicación y facilitar la capacitación de mujeres a cargo de pequeñas y medianas empresas (un campo complejo que requiere conocimientos específicos), hasta las cláusulas sociales, entre muchas otras, son medidas que contribuyen a la inclusión.
En cualquier caso, cabe añadir que está pendiente el desarrollo de un marco general de políticas que nos permita mejorar la inclusión en estos mercados. De la misma manera que un política de datos abiertos en materia de contratación pública Se ha desarrollado, es necesario formular políticas inclusivas en este sector. Los elementos incluidos en la política deben apuntar a eliminar los mecanismos que impiden el acceso a oportunidades para participar en el desarrollo. Sin estos cambios, el statu quo se mantiene y los cambios son menores.
En resumen, muchos casos tienen un gran potencial para transformar gradualmente la realidad inequitativa que nos toca vivir, pero aún queda mucho por hacer para lograr este objetivo. Estas iniciativas son incipientes, a pesar del arduo trabajo de algunas redes para el intercambio de conocimientos y buenas prácticas en este campo. En este sentido, el informe contribuye a comprender mejor la situación latinoamericana y se concibe como un primer paso para tomar mejores medidas y seguir impulsando la investigación para lograr una inclusión efectiva.
Para leer el informe completo, acceda este enlace.


