Opinión

Foto: Carlos Herrera

Seis maneras de frenar la crisis centroamericana

Opinión de Myrtille Danse, directora de Hivos Latinoamérica

Entre las imágenes de esta semana de la caravana migrante que ingresa a México, vimos a un joven cargando a un bebé mientras cruzaba el río Suchiate, una frontera natural entre Guatemala y México. Esta imagen de un futuras La vida arrastrada por una fuerte corriente que intenta detener su avance es más que una metáfora de lo que ha estado sucediendo en Centroamérica en los últimos meses.

Las tendencias recientes muestran claramente que nos vemos amenazados por el ascenso del fundamentalismo al poder, el cierre de espacios cívicos y la criminalización, persecución y asesinato de defensores de los derechos humanos y del medio ambiente. Los derechos de las mujeres, las comunidades indígenas y los defensores de los derechos humanos, en particular, están en peligro. En varios países, el Estado de derecho ha quedado atrás, y el futuro no pinta mucho mejor.

La región más desigual del mundo

La desigualdad en América Latina no solo es visible, sino palpable; casi se respira. Y Centroamérica es un claro ejemplo de esta región, la más desigual del mundo. En Guatemala, Nicaragua, El Salvador y Honduras, la gente lucha por sus derechos fundamentales contra gobiernos cada vez más dictatoriales. Incluso Costa Rica intenta conjurar las corrientes xenófobas y fundamentalistas en su congreso y en su futuro político.

Hivos lleva cuatro décadas trabajando en esta región, guiado por soluciones que nacen de la mente y el corazón de quienes lideran. Por eso, coorganizamos un Gran Debate Centroamericano en los Países Bajos el 1 de noviembre, liderado por expertos de ambos continentes. Les pedimos que respondieran a esta pregunta: ¿Cómo podemos trabajar juntos para frenar la crisis que azota a Centroamérica?

Seis medidas que podemos tomar:

1. Proteger a quienes nos protegen: Necesitamos urgentemente reevaluar los mecanismos de protección y seguridad para las personas defensoras de derechos humanos en la región, ya que los gobiernos no respetan ni implementan los mecanismos actuales.

2. Conectar a las personas adecuadas: Tenemos que crear estrategias conjuntas entre las organizaciones defensoras de derechos humanos y los medios alternativos, tal como lo ha hecho Hivos Latinoamérica con más de 40 organizaciones socias a través de nuestro programa Nexos.

3. Actuar y acelerar los procesos: Las organizaciones de cooperación internacional deben aumentar su capacidad para responder a nuestra crisis humanitaria. Nos enfrentamos a gobiernos que violan todas las leyes que han firmado en los acuerdos internacionales de la ONU.

4. Educar a los demás y a nosotros mismos: Las tendencias religiosas fundamentalistas y las figuras populares que actúan y expresan sentimientos contrarios a los derechos humanos han llegado al poder en países como Brasil y Estados Unidos. Esto se debe en parte a la ignorancia y la desinformación. Para contrarrestar esto, debemos educar a la ciudadanía en la verificación de datos, la libertad, los espacios cívicos y la democracia. El mejor aliado de los derechos humanos es la educación.

5. Priorizar a las personas: Sin importar dónde vivamos ni qué idioma hablemos, la desigualdad, la pobreza y las crisis humanitarias deberían ser temas que nos preocupan profundamente. Prioricemos a las personas, condenemos las violaciones de derechos humanos, levántese y actuemos. La crisis centroamericana es un síntoma de la crisis humanitaria más amplia que enfrentamos.

6. Cambiar la narrativa: Necesitamos analizar cómo abordamos el tema y, si es posible, cambiar nuestra narrativa. Esto podría abrir puertas al diálogo con personas que piensan diferente. Podríamos entendernos mejor y conseguir aliados para la defensa de los derechos humanos.

No existe una fórmula mágica

No existe una fórmula mágica para resolver la crisis migratoria en Centroamérica. Pero una coalición de personas dispuestas y con convicciones humanistas podría sacar a la región de su atolladero. Organizaciones de derechos humanos, medios alternativos y movimientos sociales ya están dando lo mejor de sí, incluso arriesgando sus vidas, para asegurar un futuro para la región. Ahora es el turno de todos los demás.

¿Qué están haciendo para frenar la crisis centroamericana?

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