Los escándalos de corrupción en Kenia han seguido surgiendo casi a diario, con el persistente saqueo de los fondos públicos. Cada vez que los kenianos se acostumbran a las constantes noticias de que sus impuestos acaban en manos de unos pocos, surge otro escándalo de corrupción. Si bien la cadena de corrupción en Kenia está entrelazada con una narrativa de individuos y cárteles que saquean el dinero público en las principales instituciones estatales, la responsabilidad de un importante actor de la industria financiera apenas comienza a emerger: los bancos.
Una descripción adecuada de un banco en cualquier economía es su papel de intermediación financiera. Esta función suele ser desempeñada por los bancos, que facilitan las transacciones financieras entre personas. Un flujo financiero saludable en la economía de un país es necesario para su estabilidad, la cual recae en los bancos como los intermediarios financieros más importantes. Las estafas de corrupción en Kenia se han caracterizado principalmente por irregularidades en las contrataciones públicas que han privado a los ciudadanos de bienes y servicios esenciales como carreteras, hospitales equipados, agua potable, energía y alimentos. En el centro de estas estafas se encuentran las transacciones inusuales de fondos a través de los bancos, donde algunas personas han accedido rápidamente a fondos públicos.
Los recursos en la legislación y las políticas aún están en el papel
El sector bancario se rige por pilares clave que buscan proteger contra las transacciones financieras ilícitas. La ley contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo (ALD/CFT) exige a los bancos realizar las debidas diligencias antes de abrir cuentas bancarias a sus clientes. Esto les permite monitorear las transacciones de las cuentas bancarias de sus clientes y mantener registros de sus operaciones. Cualquier transacción financiera inusual que no sea común al perfil de un cliente bancario debe reportarse a la Centro de Denuncia de Delitos Financieros (FRC) para investigar un posible fraude.
Con un sistema de gobernanza institucional aparentemente tan bien estructurado para combatir los delitos financieros en el sector bancario de Kenia, persiste la pregunta de por qué los bancos kenianos todavía procesan con éxito numerosas transacciones financieras inusuales e ilícitas.
Operaciones manifiestamente inusuales en el sector bancario keniano han sacado a la luz la evidente verdad de la complicidad, voluntaria o involuntaria, en el saqueo de fondos públicos. Este robo se materializa en un entorno financiero aparentemente propicio que incuba esta práctica. Las preguntas, exigencias y advertencias del Banco Central (CBK), a través de su gobernador, han hecho poco por prevenir los flujos financieros ilícitos sistémicos dentro de las instituciones financieras kenianas, a pesar de que se presume que existen buenos sistemas institucionales de gobernanza bancaria.
Los controles sistémicos no son suficientes
Un informe de Global Witness de 2015 señala que, si bien la mayoría de los países tienen leyes y regulaciones para garantizar que los bancos realicen controles apropiados para detectar el producto de la corrupción, un gran número de bancos no respetan estas reglas y están impulsados por demandas de lucro sin apego a valores de rendición de cuentas.
En Kenia, por ejemplo, la Ley de Productos del Delito y Ley contra el lavado de dinero (POCAMLA) de 2009 Permite al FRC reportar transacciones inusuales dentro de los bancos. Curiosamente, los legisladores kenianos modificaron recientemente la Circular Bancaria n.° 1 de 2016 (directrices adicionales sobre grandes transacciones en efectivo), eliminando el requisito de que todas las transacciones superiores a USD 10 000 deban proporcionar información adicional a los bancos antes de que estos la procesen.
Soluciones: se necesita transparencia en los flujos financieros
Sin embargo, existen múltiples opciones para subsanar estas lagunas sistémicas que facilitan las transacciones inusuales a través del sistema bancario. La primera es que el FRC, encargado de investigar los flujos de efectivo ilícitos a través del sistema bancario, rinda cuentas e informe periódicamente al público keniano sobre el número de casos denunciados de flujos de efectivo inusuales en el sector bancario y los resultados de sus investigaciones. Una mayor transparencia en este ámbito respaldaría los esfuerzos contra el fraude, el blanqueo de capitales y otras transacciones ilegales.
En segundo lugar, los bancos deberían reforzar las verificaciones de debida diligencia como parte de sus mecanismos contra el blanqueo de capitales, no solo para obtener información sobre clientes potenciales, sino también para permitir un escrutinio riguroso de las cuentas de funcionarios públicos y personas políticamente expuestas encargadas de la ejecución de los presupuestos gubernamentales. Asimismo, debería ejercerse la misma diligencia con las cuentas de particulares cuya actividad principal sea la prestación de bienes y servicios públicos al gobierno.
Finalmente, el sector bancario keniano necesita aumentar las sanciones monetarias y las multas impuestas a las instituciones bancarias que hayan permitido el flujo de fondos públicos ilícitos a través de su sistema bancario. En las economías desarrolladas, se imponen fuertes multas a los bancos que permiten flujos de efectivo ilícitos a través de su estructura bancaria. Un ejemplo es el banco HSBC de Estados Unidos, que en 2012 recibió una multa de 1.9 millones de dólares por parte de las autoridades de supervisión de instituciones financieras estadounidenses en un acuerdo por blanqueo de capitales. Estas elevadas multas, que en la mayoría de los casos representarían una parte considerable de las ganancias anuales del banco, actúan como disuasorio para que los bancos permitan el flujo de fondos ilícitos a través de sus sistemas bancarios. En el contexto keniano, a raíz del infame escándalo del Servicio Nacional de la Juventud (NYS), el gobernador del Banco Central de Kenia (CBK) informó al público que algunos bancos fueron declarados culpables de haber sido complacientes y haber permitido que individuos corruptos utilizaran sus sistemas bancarios para desviar fondos del NYS. Las multas impuestas por el CBK a las instituciones financieras responsables fueron mínimas en comparación con los fondos perdidos en la estafa y las ganancias anuales declaradas por los bancos responsables.
Los cambios deseables en la lucha contra la corrupción pueden tener un gran impacto si los bancos y las instituciones de supervisión también adoptan enfoques más inteligentes y transparentes, como los principios de titularidad real, para garantizar que solo fondos legítimos y responsables fluyan a través del sistema bancario keniano. Esto les permitirá fortalecer sus políticas internas contra el blanqueo de capitales y contribuir a la gestión responsable de los fondos públicos.
Acerca de
El autor es gerente regional de finanzas de Hivos África Oriental.


