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Aún queda mucho trabajo por hacer en la lucha contra el matrimonio infantil en Malawi a pesar de los avances

Malawi ha puesto un último clavo legal en el ataúd de los matrimonios infantiles al realizar una enmienda histórica a la Constitución para prohibir completamente el matrimonio infantil.

El desarrollo legal fue el resultado de más de quince años de incansable defensa que finalmente llevaron al Presidente de Malawi, Peter Mutharika, a promulgar en 2015 la Ley de Matrimonio y Relaciones Familiares, elevando la edad mínima para contraer matrimonio de 14 a 18 años.

Aunque esto marcó un enorme paso adelante en la lucha para poner fin a la práctica insidiosa del matrimonio infantil en Malawi, los analistas señalaron que no sería suficiente a menos que también se integrara en la constitución.

Según el Estado Mundial de la Infancia 2016 de UNICEF, Malawi tiene la undécima tasa de matrimonio infantil más alta del mundo, con casi 1 de cada 2 niñas casadas antes de los 18 años.

Solo el 28% de las niñas completan los ocho años de primaria y a menudo se ven obligadas a contraer matrimonio precoz. Se estima que la mitad de las niñas de Malawi se casan antes de cumplir los dieciocho años, y algunas incluso a los 9 o 10 años se ven obligadas a hacerlo. 

A pesar de que la edad mínima para contraer matrimonio se elevó de 15 a 18 años, la Constitución contenía un vacío legal que todavía permitía que los niños de entre 15 y 18 años se casaran con el consentimiento de sus padres.

En los últimos años, Hivos en África Austral ha abogado por un marco legislativo para frenar el problema del matrimonio infantil en Malawi. Hivos ha apoyado numerosas iniciativas comunitarias y nacionales, y ha creado espacios y plataformas para concienciar sobre los efectos negativos del matrimonio infantil. Estas iniciativas se concretaron en diálogos radiales y comunitarios, simposios nacionales y regionales, y en actividades de cabildeo ante parlamentarios.

A pesar de la armonización del marco jurídico, todavía queda mucho por hacer para cambiar las prácticas tradicionales y culturales de larga data que promueven la práctica del matrimonio infantil.

Un desafío clave para reducir el matrimonio infantil en Malawi reside en las actitudes y culturas arraigadas que aceptan esta práctica. Se ha documentado que las altas tasas de pobreza y las desigualdades de género también son causas importantes de los matrimonios precoces. Con mayor frecuencia, las hijas son vistas como una carga y los padres prefieren casarlas para evitar el costo de su manutención. 

Malawi sigue siendo uno de los países más pobres del mundo, ocupando el puesto 171 de 187 en el Índice de Desarrollo Humano. Más de la mitad de su población, estimada en 14.9 millones, vive por debajo del umbral nacional de pobreza.

Si bien el desarrollo legal sin duda creará conciencia y garantizará que quienes hacen cumplir la ley lo implementen activamente, los analistas también sostienen que Malawi necesita agilizar los procesos de registro de nacimientos, entre otras cuestiones, para fortalecer los esfuerzos realizados para poner fin a la práctica del matrimonio infantil.

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