El periodismo en las Américas
By Silvia Higuera. Publicación original del Centro Knight para el Periodismo en las Américas
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Nace Red PALTA para monitorear el uso del dinero público y las políticas públicas en América Latina
Además de ser un producto esencial en la canasta básica de la gran mayoría de la población latinoamericana, la leche también forma parte de numerosos programas de asistencia social dirigidos a las poblaciones más vulnerables en países como Colombia, El Salvador, Guatemala y Perú.
Sin embargo, la contratación de las personas encargadas de llevarlo a estas poblaciones, así como el mismo proceso de entrega, tiene irregularidades, conflictos de intereses y hasta casos de corrupción, como lo demuestra la primera serie de investigaciones publicadas por la recién formada iniciativa latinoamericana de periodismo colaborativo llamada PALTA roja ha informado.
Red PALTA se reúne en Lima, Perú por primera vez como grupo. (Cortesía).La Red Latinoamericana de Periodistas por la Transparencia y la Anticorrupción (PALTA) pretende ser un “espacio colaborativo e investigativo transfronterizo” cuyos miembros “monitoreen los usos del dinero público, identifiquen patrones de malas prácticas en los gobiernos y utilicen la tecnología para analizar datos masivos y revelar casos de corrupción nacional e internacional”, según su sitio.
Red PALTA está compuesta por una combinación de periódicos, sitios digitales y organizaciones no gubernamentales. Entre ellos se incluyen: La Nación de Argentina, la diaria de Uruguay, El Faro de El Salvador, Ojo Público del Perú, Ojo con mi pisto de Guatemala, Boceto de datos de Colombia y la ONG Poder de México.
Aunque la red se formó oficialmente con esta primera investigación, estos medios y organizaciones ya funcionaban como una "red informal" a través de otros proyectos colaborativos. Sin embargo, compartían el interés de institucionalizar este trabajo, como explicó Nelly Luna, editora general de Ojo Público y miembro de la red. Centro Knight.
“Lo que la red está precisamente intentando hacer en los próximos meses es definir un poco cómo estos medios y organizaciones de las que formamos parte avanzan en esta institucionalización de la investigación transfronteriza en América Latina desde un perfil, que creo que es diferente, que tiene que ver con cómo usamos la tecnología para rastrear e investigar el dinero público […] y si hay patrones regionales de malas prácticas, corrupción o planteamientos de políticas públicas que puedan estar afectando los derechos ciudadanos”, dijo Luna.
La mayoría de los integrantes son parte de las primeras generaciones de la Alianza Latinoamericana de Tecnología Cívica (Altec) y a través de constantes reuniones fueron notando similitudes en sus intereses y desafíos, y generando también una confianza mutua, explicó a la prensa Lucía Pardo, gerente de producto de la diaria y miembro de la red. Centro Knight.
“[La Red nació con] una intención de visibilizar todo lo que tiene que ver con los diferentes procesos y gestión del dinero público, y [hacer] una conexión para el lector sobre el uso de estos procesos y las políticas públicas, con una perspectiva de derechos humanos”, dijo Pardo.
Con este claro objetivo, el equipo contactó con representantes de Sociedad de Contratación Abierta (OCP) y Hivos Dos organizaciones cercanas a quienes forman parte de la Red PALTA, según Pardo. Hivos y OCP brindaron apoyo financiero para que representantes de los siete medios y organizaciones pudieran reunirse en Lima, Perú, en marzo pasado.
Fue en Lima donde surgió la idea de “La leche prometidaAsí nació "La leche prometida", la primera serie de investigaciones que sigue la pista de la "contratación estatal de productos lácteos en Latinoamérica", según su página. Hivos y OCP aportaron el 50 % de los recursos necesarios para llevar a cabo las investigaciones; el resto fue aportado por cada medio de comunicación.
“Uno de los aspectos que destaca esta primera investigación es que la corrupción, las malas prácticas administrativas o los conflictos de intereses entre políticos afectan directamente a los ciudadanos, especialmente a los más vulnerables”, afirmó Luna. “Lo que nos demuestra es que la corrupción y las malas prácticas institucionales están vulnerando algunos derechos fundamentales de las poblaciones más pobres, como el derecho a una alimentación justa y equitativa”.
En El Salvador, por ejemplo, la investigación demostró que la leche destinada a las escuelas públicas no llegaba a todas las instituciones. Y en el caso de las escuelas que sí la recibían, era en polvo, sin considerar que muchas de estas instituciones carecen de acceso a agua potable, según el informe.
En Perú y Guatemala, la investigación reveló conflictos de interés y contratos millonarios en el suministro de este producto. En el caso de Uruguay, el problema tuvo una perspectiva más económica. Por ejemplo, el informe indicó que el Estado no ha otorgado subsidios a las empresas agrícolas familiares, a pesar de que la ley lo permite.
Como suele ocurrir en el periodismo colaborativo, la red contó con coordinadores editoriales y técnicos elegidos entre los miembros de cada medio. Según Pardo, esta función puede variar según el tema a investigar y las fortalezas de cada medio.
“También porque cada persona tiene perfiles diferentes”, añadió Luna. “Hay medios que tienen un peso muy fuerte en el periodismo investigativo y narrativo, mientras que otras organizaciones tienen un componente tecnológico mucho más sólido que sustenta la infraestructura de lo que la red podría llegar a ser en el futuro. Y parte de esa definición de funciones también consiste en reconocer cuáles son los perfiles diferenciales de cada organización para no duplicar esfuerzos y, en cambio, potenciar aún más las características de cada una”.
Si bien para esta primera serie cada medio presentó una investigación individual, durante los meses de reportajes cada uno de los integrantes de PALTA alimentó una base de datos que eventualmente les permitiría descubrir patrones en la región.
“Para ver si hay un patrón de compras, un patrón o un esquema de malas prácticas en el proceso, o en la afectación de derechos finales a las personas”, dijo Luna, quien agregó que en esta primera serie no pudieron encontrar muchos patrones porque, entre otras razones, “hay un problema serio en cuanto a recolección de datos” en América Latina.
No existe una sola entidad nacional en todos los países que sistematice, por ejemplo, todos los contratos públicos. Algunos países lo tienen, otros no. Otros lo tienen a nivel federal o municipal. Además, esta sistematización de datos que tienen los gobiernos no siempre es confiable, añadió Luna.
“La posibilidad de encontrar puntos en común para seguir investigando es sin duda un desafío”, afirmó Pardo. Por ello, en las próximas investigaciones se trabajará para encontrar estos puntos en común o patrones que permitan que las obras muestren una visión general de Latinoamérica, y no exclusivamente una visión centrada en cada país.
A pesar de ese desafío, la evaluación de esta primera experiencia y de la entrega de las investigaciones ha sido positiva.
Miembro del equipo de Red PALTA (Cortesía).“El principal impacto del caso de la leche es que pone en debate un tema muy difícil de abordar, de ponerlo en la agenda en un contexto de alta politización con los casos de corrupción que vive Latinoamérica”, dijo Luna. “[Esta investigación] nos lleva a estos otros temas que revelan microcorrupción u otros tipos de corrupción menos sofisticados, como el de Odebrecht, por ejemplo, pero que el periodismo debe revisar porque a veces tienen un impacto mucho más directo, incluso en la vida cotidiana de quienes dependen directamente de ellos”.
Además de la importancia de llevar estos temas al debate, Red PALTA también quiere que sus investigaciones puedan servir como punto de información para un posible cambio en las políticas públicas.
“Comprender cuál es el rol del periodismo para brindar esta información”, dijo Pardo. “Esto podría ser, por qué no, un aporte adicional tanto para las organizaciones de la sociedad civil como para los diferentes actores que desean incidir en las políticas públicas y que podrían contar con estas investigaciones como herramientas para impulsar estos cambios”.
Aunque no pueden dar muchos detalles sobre la próxima entrega en la que ya están trabajando, la red seguirá firme en su objetivo de monitorear el dinero público y “cómo la corrupción, las malas prácticas, la falta de institucionalidad o en ocasiones la ineficiencia terminan afectando derechos humanos fundamentales”, según explicó Luna.



