Hivos exige la protección inmediata de la población civil en la región del Sudoeste de Asia y Norte de África (SWANA) y que todas las partes cumplan con el derecho internacional humanitario. Deben cesar los ataques contra civiles e infraestructuras clave, el uso de armas indiscriminadas y el castigo colectivo a la población. Nos solidarizamos con las comunidades, los activistas y los movimientos que siguen defendiendo la dignidad humana y los derechos fundamentales en toda la región, y actuamos en su favor.
La rápida escalada de violencia en la región de SWANA está teniendo consecuencias devastadoras para civiles, activistas y comunidades que ya viven bajo una fuerte presión política y económica. En las últimas semanas, las operaciones militares israelíes se han extendido mucho más allá de Gaza, con ataques aéreos que han alcanzado ciudades de todo Irán, incluidas Teherán e Isfahán, causando destrucción generalizada y muertes de civiles. Según los informes, estos ataques han dejado más de mil muertos y han dañado infraestructuras clave.
Al mismo tiempo, Líbano se ha visto arrastrado una vez más a la guerra. Los ataques aéreos israelíes han tenido como objetivo Beirut y varias ciudades del sur y este de Líbano, matando a cientos de personas. desplazando a casi 700,000 personas Hasta la fecha, comunidades enteras se han visto obligadas a huir de sus hogares debido a los continuos bombardeos, muchas de ellas con opciones limitadas para encontrar un refugio seguro y digno, a medida que las operaciones militares israelíes se expanden por todo el país.
También hay evidencia de la ilegalidad uso de fósforo blanco en zonas pobladas del sur del Líbano. Esto suscita serias preocupaciones sobre las violaciones del derecho internacional humanitario y la protección de la población civil.
Estos acontecimientos se desarrollan en una región donde el espacio cívico ya ha sido objeto de ataques constantes. La guerra y la militarización silencian aún más la disidencia, restringen las libertades y exponen a defensores de derechos humanos, periodistas y actores de la sociedad civil a riesgos extremos. Sin embargo, en lugar de fortalecer el apoyo a los movimientos ciudadanos, los países de la OCDE están recortando los recursos que los actores de base necesitan para sobrevivir. Este retroceso socava la resiliencia democrática precisamente en el momento en que más se necesita.
Hivos está comprometida con la promoción de la gobernanza democrática y los derechos humanos. Nuestro trabajo con comunidades locales en diversas regiones nos ha demostrado que la vida democrática se fortalece mediante la participación, la rendición de cuentas y la protección de la dignidad humana. Estos fundamentos se debilitan cuando el conflicto se intensifica. La participación ciudadana se vuelve más difícil de mantener, la represión se agudiza y las comunidades que trabajan para construir sociedades más justas se enfrentan a un peligro creciente.
Tras años de estrecha colaboración con movimientos de base, sabemos que la guerra no genera libertad, justicia ni estabilidad. Produce pérdidas y traumas que perduran de generación en generación. Cada escalada deja tras de sí vidas truncadas, familias desplazadas y sociedades obligadas a reconstruirse en condiciones que hacen más frágil la vida democrática.
Las consecuencias van más allá del campo de batalla. La guerra moderna agrava la destrucción ambiental y acelera la presión sobre un planeta que ya enfrenta una creciente crisis climática. Los recursos que deberían sustentar la vida se desvían para financiar la guerra, mientras que la tierra, el agua y el aire absorben los costos de la militarización.
Nuestro trabajo se fundamenta en la convicción de que los derechos civiles y políticos permiten a las sociedades organizarse, expresarse y exigir responsabilidades a quienes ostentan el poder. Cuando se ataca el espacio cívico, también se pone en riesgo la capacidad de las personas para reclamar justicia y forjar su propio futuro.
En momentos como este, la solidaridad debe traducirse también en apoyo concreto. Y el coraje por sí solo no basta para sostener una vida democrática. A medida que los países de la OCDE aumentan sus presupuestos de defensa, deben comprometerse a invertir también en el apoyo a la sociedad civil. Sin este equilibrio, la promesa de seguridad seguirá siendo vacía y las voces de los ciudadanos que luchan por la justicia y la dignidad se verán aún más marginadas.
Hivos continúa apoyando a sus socios y defensores de los derechos humanos a través de los mecanismos de asistencia de emergencia existentes, como el Fondo Bessy Ferrera y el programa de apoyo de emergencia de la Alianza para Defensores Digitales. Estos mecanismos brindan apoyo específico a personas y organizaciones que enfrentan amenazas graves que afectan su seguridad y su capacidad para continuar su labor. La asistencia se proporciona de acuerdo con los criterios establecidos y la capacidad de estos mecanismos.
Hivos seguirá apoyando a quienes defienden el espacio cívico, amplificando sus voces y respaldando sus esfuerzos por resistir la represión y construir sociedades más justas e inclusivas.


