Hivos condena enérgicamente la decisión de Trump de retirarse del Acuerdo de París. Esto demuestra que la Administración Trump está en total desacuerdo con la realidad y se aísla del resto del mundo. Y aunque Trump crea lo contrario, el primer perjudicado por esta acción es el pueblo estadounidense, ya que es totalmente contraria a sus intereses: su salud, seguridad, suministro de alimentos, empleo y futuro.
La retirada de Trump no impide que los demás países se adhieran al Acuerdo. Al contrario, generó innumerables respuestas contrarias de gobiernos y del sector privado, lo que demuestra que el Acuerdo, ratificado por 147 de los 197 países signatarios, va más allá de un solo líder y que los países están decididos a avanzar en la acción climática. Las nuevas promesas y reafirmaciones de compromisos demuestran que la acción climática es más fuerte que nunca y que los Estados y las empresas siguen impulsando el progreso hacia un futuro sostenible tanto para las personas como para el planeta. Por lo tanto, la oferta de Trump de estar dispuesto a renegociar un nuevo acuerdo es infundada.
Si bien esto nos da esperanza, no debemos subestimar el daño que Trump causó con su decisión. Los países más vulnerables al cambio climático dependen de los fondos de las economías más grandes para adaptarse a las nuevas realidades y para la transición de una economía basada en combustibles fósiles a una economía impulsada por energías renovables. En particular, el Fondo Verde para el Clima (FVC), creado bajo los auspicios de la CMNUCC, tiene como objetivo principal servir a los países en desarrollo y a sus habitantes, centrándose tanto en el clima como en el desarrollo sostenible. La retirada de Trump del Acuerdo de París significa que 2 de los 3 mil millones prometidos por Estados Unidos no se transferirán, lo que deja un enorme déficit en la financiación disponible para el FVC y, en última instancia, una falta de apoyo para la población de los países en desarrollo.


