El lunes 18 de marzo fue un día triste para Costa Rica debido al asesinato del líder indígena Sergio Rojas. Este reconocido costarricense lideró el movimiento de recuperación de tierras del territorio Salitre (aproximadamente a 200 km al sur de la capital, San José).
El asesinato fue una expresión de racismo cultural, violencia periódica e incumplimiento de la Ley Indígena. Esta ley obliga al Estado a garantizar los derechos colectivos de los pueblos indígenas sobre sus tierras y recursos naturales.
El asesinato de defensores de derechos humanos es una realidad que afecta a Latinoamérica. En este contexto, el Estado y la sociedad costarricenses deben tomar medidas urgentes para pacificar la zona y cumplir con los mandatos nacionales e internacionales en materia de derechos humanos de los pueblos indígenas.
Exigimos justicia para Sergio Rojas. También exigimos atención inmediata para proteger las demandas de las comunidades indígenas amenazadas por invasores que ocupan ilegalmente sus territorios.
Solicitamos al gobierno costarricense que tome las medidas pertinentes al más alto nivel y responda a este conflicto con la prioridad que requiere. Esto es necesario para iniciar un proceso seguro, integral y centrado en los derechos humanos para proteger los territorios indígenas.
Defender a los defensores
En América Latina, los defensores de los derechos indígenas son uno de los grupos más vulnerables. Constantemente enfrentan amenazas, acoso, intimidación, secuestros y censura. Además, las víctimas se ven obligadas a lidiar con la impunidad de los perpetradores debido a la falta de investigación y justicia. El programa Hivos Todas las miradas puestas en el Amazonas, apoya a los pueblos indígenas en su lucha por los derechos territoriales y contra la deforestación, y se esfuerza por protegerlos.


