Artículo de opinión de Eco Matser*
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en materia de energía son claros: acceso universal a la energía y cocinas limpias para 2030 (ODS 7). Sin embargo, los esfuerzos actuales aún están muy por detrás de las necesidades específicas de las comunidades y son insuficientes para lograr el acceso a la energía para todos, especialmente a las soluciones de cocina limpia. Se han realizado numerosos estudios y se han desarrollado planes para lograrlo, pero la mayoría ha ignorado a las personas y sus necesidades. La transición energética afecta la vida cotidiana y no podemos ignorar a quienes podrían verse afectados por estas intervenciones. Observamos una gran brecha entre los objetivos sostenibles y la realidad, y sabemos que las personas pueden brindar una mejor orientación sobre cómo avanzar. Esto se puede lograr preguntando a las propias personas cómo ven esta transición hacia una cocina limpia, cómo afectaría esto a sus hábitos y tradiciones, quién puede impulsar este cambio y cómo pueden promoverlo activamente. Y este proceso inclusivo debe comenzar ahora.
De hecho, a pesar del progreso y el papel esencial de los servicios de energía limpia para impulsar el desarrollo socioeconómico, aproximadamente 2.8 millones de personas carecen de acceso a combustibles y tecnologías limpias para cocinar. El acceso a soluciones de cocina limpia sigue siendo especialmente difícil en África subsahariana, donde el progreso apenas ha seguido el ritmo del crecimiento demográfico. Casi cuatro millones de personas mueren cada año por causas atribuibles a la contaminación del aire en interiores, según informa la Organización Mundial de la Salud (OMS), y la mayoría utiliza combustibles tradicionales para cocinar, como leña, carbón vegetal y queroseno. La pandemia de COVID-19 ha puesto de relieve la fragilidad del sistema socioeconómico actual, revelando las profundas desigualdades existentes y cuestionando el ritmo de los esfuerzos para lograr el acceso universal a la cocina limpia.
Empoderar a las pequeñas comunidades
La cocina eléctrica ha demostrado ser una alternativa rentable y viableSin embargo, una transición energética exitosa a largo plazo también debe abordar los impactos sociales y los factores conductuales y culturales. Estos factores pueden ser un obstáculo para la transición hacia la cocina, que debería ser dinámica y estar respaldada por otras necesidades colaterales, como una mayor electrificación en las comunidades. Ampliar estas tecnologías requiere una firme voluntad política, inversiones y políticas específicas, pero también una mejor comprensión de los aspectos socioculturales de la cocina, como el gusto, las prácticas culinarias, las normas culturales y los roles de género.
En Kenia, se solicitó a un grupo de personas que actualmente no tienen acceso a tecnologías de cocina limpia que planificaran una transición hacia una cocina limpia y 100 % eléctrica. El grupo exploró maneras de lograrlo. Durante las sesiones de trabajo, los aldeanos utilizan la "retrospección" como metodología para explorar posibles vías. En su opinión, la transición a la cocina eléctrica no cambiaría los hábitos alimentarios, sino que mejoraría la seguridad y la salud familiar. También se considera que impulsa cambios en los roles de género al aliviar a las mujeres de algunas de las cargas domésticas, reducir el tiempo necesario para recolectar combustible y realizar las tareas domésticas, y permitirles buscar oportunidades de generación de ingresos, como la venta de pasteles y galletas.
La comunidad prevé que este cambio esté vinculado al acceso a una gama más amplia de electrodomésticos asociados a la vida moderna y, sobre todo, considera a la propia comunidad como un motor de cambio. La investigación retrospectiva con la comunidad keniana demostró una vez más que la transición hacia una cocina limpia debe comenzar empoderando a los aldeanos, apoyando el ahorro temprano y trabajando con quienes se adaptan temprano, y desarrollando los conocimientos y la confianza necesarios para colaborar con las entidades gubernamentales y acceder a servicios clave.
Las ONG pueden desempeñar un papel crucial en la introducción de nuevas tecnologías de transición para cocinar, la demostración de minirredes y la capacitación de comunidades, pero la comunidad, y en particular quienes adoptan estas tecnologías de forma temprana, son quienes pueden hacer realidad este cambio. Los gobiernos y los socios para el desarrollo, a su vez, están llamados a impulsar el progreso en múltiples niveles, desde los servicios públicos y la infraestructura a gran escala hasta la electrificación total y la mejora de las instalaciones educativas y sanitarias. Todos estos sectores están profundamente interrelacionados y requieren cooperación intersectorial.
Próximos pasos
Nuestro estudiar en Kenia El trabajo conjunto con el Instituto Ambiental de Estocolmo (SEI) demuestra que las personas pueden imaginar, visualizar y planificar un futuro de cocina limpia sin fuego. Una vez establecidos los objetivos, y dada la disponibilidad de tecnologías, combustibles y financiación, debemos asegurarnos de que las inversiones se canalicen hacia medidas bien focalizadas que permitan a las personas impulsar este cambio y hacerlo realidad.
Nuestro estudio es un primer paso para destacar la necesidad de profundizar en el conocimiento sobre los aspectos conductuales y culturales de la transición a la cocina eléctrica. Los gobiernos y los donantes deben considerar la perspectiva de los hogares y las comunidades, cómo se percibe localmente la transición a la cocina eléctrica y tomar medidas basadas en el rol y las responsabilidades de los diversos actores involucrados en el sistema, desde los hogares hasta la sociedad civil.
*Este artículo fue publicado originalmente en el Sitio web de noticias IPS.


