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Crédito de la foto: Cambio Sostenible 

Se están produciendo cambios en las comunidades de Colombia.

Colombia firmó el Acuerdo de Escazú, un tratado que otorga a la ciudadanía el derecho a acceder a información ambiental, participar en la toma de decisiones y buscar justicia en materia ambiental. Para muchas comunidades indígenas y afrocolombianas, estos derechos han sido inaccesibles durante mucho tiempo. Nuevos hallazgos del informe "Tejiendo Gobernanza" muestran que esta situación está empezando a cambiar.

Los Acuerdo de Escazú Se aplica a 33 países de América Latina y el Caribe. Garantiza el acceso a la información ambiental, la participación pública en proyectos y el acceso a la justicia en casos de daños ambientales. Además, es el primer tratado del mundo que reconoce y protege explícitamente a los defensores de los derechos humanos ambientales.

Convertir la teoría en práctica

Las leyes solo surten efecto cuando se ponen en práctica. Las comunidades indígenas y afrocolombianas se encuentran entre las más afectadas por la deforestación y los conflictos ambientales, pero a menudo enfrentan las mayores barreras para reclamar sus derechos. Se enfrentan a graves riesgos de seguridad y lidian con la desigualdad y la discriminación. Además, muchas desconocían sus derechos o no sabían cómo ejercerlos.

“Tras escuchar a la gente de estas regiones, queda claro que, si bien el gobierno colombiano firmó el acuerdo, muchas de las comunidades más vulnerables aún lo desconocen. Esta falta de información dificulta lograr un cambio real.” – Equipo de Radio Nois (socio local)

Se están produciendo cambios positivos.

Esa brecha está empezando a cerrarse. A través del programa Bosques vivos, comunidades fuertesEn diez regiones, comunidades colaboran con la sociedad civil y las instituciones gubernamentales para poner en práctica el programa Escazú. En los primeros seis meses, más de 250 miembros de la comunidad y más de 80 funcionarios públicos recibieron capacitación.

Los primeros resultados ya son visibles. Ha aumentado la concienciación sobre los derechos ambientales entre los participantes. Las comunidades no solo identifican los desafíos, sino que también proponen soluciones. Estas incluyen mecanismos de protección más ágiles para los defensores del medio ambiente, una implementación local más sólida de las políticas y herramientas prácticas para mejorar el acceso a la información y la justicia. Estas propuestas se han compartido con el gobierno colombiano como parte de la hoja de ruta nacional para la implementación de Escazú.

“Para las comunidades indígenas, proteger el territorio no se trata solo del medio ambiente. Es una responsabilidad espiritual y cultural. El territorio es parte de nuestra identidad.” – Equipo de la Asociación Pumamaki (socio local)

Persisten importantes desafíos.

Al mismo tiempo, el informe revela que persisten importantes desafíos. Las autoridades a menudo no actúan, o no lo hacen a tiempo, ante las denuncias de violaciones de derechos humanos o delitos ambientales. Quienes protegen el medio ambiente se enfrentan a graves riesgos para su seguridad. Las comunidades no siempre reciben información clara de manera oportuna, y su influencia en la toma de decisiones es limitada. Existen leyes, pero su aplicación suele ser injusta y demasiado lenta.

El cambio empieza con las personas.

La experiencia en Colombia demuestra que el cambio no comienza con las políticas, sino con las personas. Cuando las comunidades comprenden sus derechos y cuentan con las herramientas para actuar, los compromisos empiezan a tener un significado real en la práctica.

Para Hivos y sus socios, el siguiente paso es consolidar este progreso. Esto incluye ampliar el uso de herramientas digitales para el monitoreo forestal liderado por la comunidad y fortalecer el vínculo entre el conocimiento local y ancestral y la toma de decisiones.

El Acuerdo de Escazú tiene el potencial de transformar la forma en que se toman las decisiones ambientales. Este informe demuestra que el cambio ya está en marcha, pero se necesita un compromiso sostenido para que perdure.

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