Las mujeres representan más de la mitad de las personas que viven con el VIH a nivel mundial. Además, han soportado las peores consecuencias de la enfermedad en un contexto de desigualdad de género y violencia, y a menudo no se les da prioridad en las respuestas nacionales, excepto durante el embarazo para prevenir la transmisión.
Las tasas desproporcionadas de infección entre las mujeres ponen de manifiesto las vulnerabilidades generadas por la desigualdad cultural, social y económica, donde, lamentablemente, el género femenino se considera mayoritariamente "débil". En resumen, abordar la desigualdad de género se perfila como un enfoque necesario para promover la salud y avanzar en la lucha contra la propagación del VIH.
Los jóvenes de Kenia también encajan en esta ecuación, pues provienen de culturas en las que las cuestiones de sexualidad se consideran en gran medida tabú.
Para Ruth Kimani, la solución para reducir las tasas de infección por VIH entre grupos vulnerables como las mujeres y los jóvenes solo puede tener éxito si se aborda desde una perspectiva de derechos humanos. «Vivo en una sociedad donde el VIH todavía se considera un problema de salud pública. Todos trabajan de forma aislada y no ven la necesidad de abrir conversaciones sobre los derechos sexuales y la diversidad», afirma.
Ruth desarrolló una pasión por trabajar con jóvenes en un momento clave de su carrera. Indica que las estadísticas de niñas que abandonan la escuela debido al embarazo y las infecciones por VIH impulsaron su determinación de marcar la diferencia. «No fue un camino fácil. Me encargué de cambiar nuestra forma de pensar, lo que se encontró con la oposición de actores sociales como los padres y las instituciones escolares», añade.
Impulsó el diseño de mensajes sobre comunicación para el cambio de comportamiento con el fin de influir en las actitudes y creencias hacia el VIH. Su trayectoria profesional se vería aún más marcada al unirse a Hivos. «Los valores de Hivos, al utilizar un enfoque de derechos humanos para erradicar el VIH/SIDA como epidemia mundial, encajan perfectamente con mi filosofía personal de responder a las graves desigualdades que las mujeres y jóvenes que viven con el VIH enfrentan a diario», afirma.
Ruth también ha abogado abiertamente por la educación sexual integral en la actual revisión curricular de Kenia como mecanismo para reducir las infecciones por VIH entre los jóvenes. Espera que esto contribuya significativamente a dotar a los jóvenes de conocimientos y opciones en materia de sexo. «Necesitamos empezar a conversar sobre sexo y sexualidad con los adolescentes desde una edad temprana», señala.
Su mundo ideal, al reflexionar sobre el tema de este año, #BalanceforBetter, es aquel en el que las mujeres con VIH puedan participar en igualdad de condiciones en la sociedad, sin estigma social ni autoestigma. «Mi llamado a todas las mujeres es que necesitamos encontrar nuestra voz para superar las barreras que nos oprimen», concluye.


