La crisis climática, que empeora constantemente, tiene a América Latina bajo su control. En toda la región, graves sequías, inundaciones e incendios forestales han devastado países como Brasil, Ecuador y Bolivia, destruyendo bosques, vida silvestre y medios de vida. Estos fenómenos meteorológicos extremos son señales claras de una emergencia climática que se está descontrolando, llevando al límite los ecosistemas vulnerables en América Latina y en todo el mundo.
El último de una serie de incendios forestales en Quito, iniciado por pirómanos El 24 de septiembre, agravado por los fuertes vientos, se agravó aún más debido a la persistente sequía provocada por el cambio climático en Ecuador. Estos incendios no solo son noticia, sino que afectan profundamente a las personas cuyas vidas y medios de vida amenazan. Patricia Granja, de Hivos, escribió el siguiente relato sobre su experiencia en los incendios forestales de Quito. Sus experiencias son un claro recordatorio de la urgente necesidad de una cooperación global audaz y significativa para abordar esta crisis climática que se acelera.
¡La ciudad estaba en llamas!
El martes 24 de septiembre, Quito, la capital de Ecuador, se tiñó de rojo. El aire se volvió irrespirable. El pánico se apoderó de todos. ¡La ciudad estaba en llamas!
En Quito, vimos con impotencia los videos en redes sociales que mostraban cómo el fuego literalmente devoraba el cerro Auqui y ascendía peligrosamente hacia barrios residenciales donde la gente intentaba huir con sus mascotas y pertenencias. Las imágenes parecían sacadas de una película de terror. Las llamas crecían a cada minuto y "saltaban" de un lado a otro de la calle. Los bomberos estaban desbordados, y en algunos lugares, la gente intentaba desesperadamente apagar el incendio con cubetas y mangueras.
Desde mi ventana, observé con horror cómo una enorme nube de humo y cenizas bloqueaba el sol y avanzaba lentamente hacia nosotros. Mi primer pensamiento fue la salud de mi suegra. Tiene una enfermedad pulmonar crónica y, como médico, conozco el riesgo que supone un incendio de esta magnitud. Le pedí que se quedara en casa con las ventanas cerradas. Incluso puso toallas húmedas en la puerta para protegerla del humo e inmediatamente encendió su concentrador de oxígeno. La situación era crítica y se declaró el estado de emergencia en la ciudad. Con un total de 27 incendiosNos sentimos atacados.
Entre la larga e intensa sequía que secó los bosques y la vegetación y los fuertes vientos que alimentaron los incendios, quedaron destruidas unas 2,000 hectáreas en distintos puntos de la capital.

Por todo el país
Esto es solo un reflejo de lo que está sucediendo en todo el Ecuador. La Secretaría Nacional de Riesgos... Se reportaron 3,557 incendios forestales En 22 provincias, afectó a 153 cantones y 597 municipios, causando la pérdida de 41,565.68 hectáreas de vegetación. Las provincias con mayores pérdidas son Loja, Azuay, Pichincha, Carchi, Cotopaxi, Imbabura, Chimborazo y Guayas. Hasta la fecha, se han reportado 44,765 animales muertos y 4,250 afectados; el impacto en la biodiversidad aún se está analizando.
Aunque este incendio en particular fue iniciado deliberadamente, su desastroso resultado final puede atribuirse directamente al factor agravante de la sequía persistente en toda la región. Una sequía provocada en gran parte por el cambio climático y eso está afectando a todos los seres vivos a su alcance: poblaciones vulnerables; el otrora caudaloso río Amazonas (ahora en su nivel más bajo histórico); la seguridad alimentaria; el transporte en los ríos amazónicos y especies locales en peligro de extinción como los delfines, entre otros.
Además, debido a que el gobierno careció de un plan de contingencia para el sector eléctrico, la sequía ha provocado cortes de electricidad de hasta 12 horas al día, perturbando gravemente todos los aspectos de la vida cotidiana y causando enormes pérdidas económicas.
Una triple crisis
La triple crisis planetaria de contaminación, cambio climático y pérdida de biodiversidad ya no es sólo un tema de discusión entre académicos, sino que se está convirtiendo en una dolorosa realidad para millones de personas en todo el mundo.
Es imposible hablar de ello sin lágrimas en los ojos… ¿Será este el planeta en el que viviré en los años venideros, en el que envejeceré? ¿Será la asombrosa biodiversidad de nuestra región, y en especial de la Amazonia, algo que solo veremos en fotografías?
Si algo me da esperanza es volver mi mirada –y mi corazón– hacia el Pueblos indígenas de la AmazoníaLa inmensa sabiduría de sus culturas y su sentido de comunidad que resiste al individualismo urbano. Aquí es donde podemos encontrar múltiples respuestas para salvar el planeta y sus numerosas especies amenazadas.


