Trigidia Jiménez Franco, es una productora quechua de Bolivia y una verdadera creyente en la conexión especial que tienen las personas con la tierra en la que viven. Agrónoma de profesión, una carrera típicamente reservada para los hombres, trabaja con su marido y sus hijos cumpliendo un sueño que siempre tuvo: producir cañahua, un Grano autóctono y altamente nutritivo. Trigidia es una apasionada defensora de la producción y el consumo de alimentos indígenas y comparte su conocimiento y experiencia en la producción de cañahua con todo el mundo.
¿Por qué la cañahua debería ser un alimento básico en la dieta boliviana?
TJF: Siempre animo a la gente a ver la cañahua desde dos perspectivas. Como productor, la cañahua es un cultivo que ha logrado adaptarse a los cambios climáticos sin perder su capacidad productiva. Es un grano tan valiente, Producida con muy poca agua, es resistente a las heladas. Como consumidores, sabemos por la experiencia de nuestros abuelos que la cañahua es un superalimento. Su valor nutricional se complementa con sus propiedades farmacéuticas que previenen y controlan enfermedades. Estoy seguro de que en el futuro los bolivianos seguirán sembrando cañahua. Será uno de los alimentos que alimentará al país y, con el tiempo, podría brindar seguridad alimentaria y nutricional, y con ello, independencia y poder.
A pesar de su clasificación como superalimento, la cañahua no es muy conocida. ¿Dónde se puede comprar y cómo se prepara y se consume?
TJF: Si bien en Bolivia hubo producción de cañahua en pequeña escala, ésta era para consumo familiar. El conocimiento de que la cañahua era un superalimento estaba oculto en las familias productoras. La cañahua corría el riesgo de caer en el olvido porque no se consideraba comercialmente viable.. Su valor nutricional se limitaba a las zonas rurales y era poco conocido en el contexto urbano. La migración ha sido un factor muy importante, ya que, al migrar a las ciudades, los abuelos no tenían a quién transmitir sus conocimientos. Los beneficios de la cañahua quedaron con los mayores. Cuando mi familia descubrió por primera vez los beneficios nutricionales de la cañahua, intentamos promover el valor del cultivo con amigos y vecinos y darlo a conocer no solo en nuestra región, sino también en las ciudades cercanas.
Contarle a la gente cómo preparar la cañahua ha ayudado a promover su producción y consumo. Lo primero que se hace es harina de cañahua, que se puede usar en pan, galletas, mazamorra e indirectamente en sopas. Mi familia hacía galletas de cañahua para promocionar la harina y ofrecer a los consumidores mejores opciones que el grano molido. Ahora mis clientes ya no tienen excusa para no comer cañahua, porque ofrezco una gama de productos para que, de alguna manera, puedan beneficiarse de su valor nutricional.
¿Cómo podemos mejorar la producción de cañahua en Bolivia y otras partes de América Latina?
TJF: Cultivar el conocimiento ancestral es, sin duda, una forma importante de mejorar la producción de cañahua, pero también necesitamos desarrollar tecnologías limpias que no dependan del combustible ni contaminen el medio ambiente. Encontrar aliados en otras instituciones es clave para desarrollar ambos factores: el conocimiento y la experiencia tecnológica.
Aún queda mucho por desarrollar el cultivo de cañahua hasta alcanzar su máximo potencial. Esto no es tarea de un solo productor, sino una responsabilidad conjunta entre productores, la municipalidad, el gobierno regional y el Estado nacional. Cada uno de estos actores es necesario y tiene la responsabilidad de crear políticas que contribuyan al desarrollo del cultivo de cañahua. Se necesitan acciones, no solo para apoyar la producción a pequeña escala, sino también para transformar los mercados y, fundamentalmente, aumentar el acceso a la cañahua a gran escala. Es importante trabajar con instituciones privadas como la Alianza Cooperativa Internacional (ICA) y Agencia Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA) — ambos son actores muy importantes para lograr este objetivo. Hasta ahora se han dado pequeños pasos, pero debemos seguir trabajando en coordinación con estas instituciones, los gobiernos locales y nacionales, y los productores. Aún queda mucho camino por recorrer.
La cañahua parece ser una parte importante de tu vida. ¿Transmitirás a tus hijos los valores y rituales agrícolas asociados a la cañahua y el cuidado de la tierra “Pachamama” (madre tierra)?
TJF: La cañahua significa mucho para mí. A través de su cultivo he aprendido los valores del conocimiento de mi suegro y mi suegra, y he encontrado mis raíces, mi cultura, incluso mi identidad. Me ha dado una mayor comprensión de quiénes somos como personas y de dónde venimos, para que podamos ver hacia dónde vamos.
Cañahua me permitió desarrollar nuevos valores y principios basados en mi gran respeto por la tierra, la ‘Pachamama’, y me hizo mejor persona, mejor mujer y mejor madre. Comparto esto con mis hijos todo el tiempo.
Esta entrevista se extrajo de las transcripciones del video "Un giro hacia lo mejor". Para conocer más sobre la historia de Trigidia y las vidas de otras mujeres que defienden la diversidad alimentaria en Bolivia, vea 'Un giro hacia lo mejor' y producido por Hivos y IIED, en colaboración con Marca en voz alta, Para la Dietas sostenibles para todosprogramas.


