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Foto: Verónica Leyton

Comida, hermandad y sueños

Nicole Szucs, de la oficina local de Hivos en Bolivia, nos cuenta cómo se puso en marcha el Food Change Lab

A finales de septiembre, asistí a la primera sesión del Laboratorio de Cambio Alimentario, organizada en Bolivia por el programa Dietas Sostenibles para Todos de Hivos e IIED. Los participantes formaron un mosaico de historias de supervivencia, lucha y alegría. Algunos cuidan a sus familiares y realizan tareas domésticas; otros venden comida en mercados y algunos incluso redactan leyes para el gobierno. Pero todos comparten una preocupación común: alimentar adecuadamente a su familia y a sí mismos.

Y esto es precisamente lo que el Laboratorio de Cambio Alimentario en Bolivia quiere abordar. ¿Cuáles son los desafíos nutricionales para nosotras como mujeres, para nuestras familias, para nuestros barrios? ¿Qué podemos mejorar en lo que comemos, cómo lo hacemos y cómo obtenemos alimentos?

Sin miedo a equivocarme

Un laboratorio para el cambio social** es un proceso de múltiples partes interesadas donde personas de diferentes orígenes se reúnen para identificar problemas comunes y luego encontrar o crear soluciones de las que ellos mismos son parte.

En un laboratorio, puedes experimentar sin miedo a equivocarte. Aprendes sobre "prototipos" (modelos de soluciones) y desarrollas disciplina a medida que tú y el grupo perfeccionan constantemente sus habilidades para resolver problemas. En general, los laboratorios buscan estimular la curiosidad de los participantes y hacer que todos abandonen las suposiciones comunes.

Fue muy gratificante trabajar con un grupo tan diverso en La Paz: 27 mujeres de entre 25 y 65 años de diferentes barrios; algunas no sabían leer ni escribir y otras tenían un doctorado. Empezamos con ejercicios sencillos, como escuchar a los demás sin juzgarlos. El proceso evolucionó hacia un análisis más profundo de los desafíos alimentarios de las mujeres urbanas de La Paz. Me hizo darme cuenta de lo poco que escuchamos y de lo poco acostumbradas que estamos a que nos escuchen.

Foto: Verónica Leyton

Foto: Verónica Leyton

Hermandad – Hermandad

Este tipo de laboratorio siempre ofrece un espacio para sanar y resolver problemas, y La Paz no fue la excepción. Saber que te escuchan abre muchas puertas. Aunque la mayoría éramos desconocidos, bastaron unos pocos ejercicios para abrirnos a trabajar juntos por el cambio.

Muchas de las participantes provenían de familias de bajos recursos. Algunas habían emigrado del campo y otras tenían más de seis hijos. Este espacio, donde las mujeres pudieron expresarse sin ser juzgadas, les permitió compartir sus preocupaciones e ideas sin reservas. Durante el resto del laboratorio, las ideas de las mujeres se compartirán con responsables de la toma de decisiones en los sectores público y privado para que, juntas, podamos encontrar soluciones a nuestros problemas alimentarios.

En el Laboratorio, se usó por primera vez una palabra que nadie conocía: hermandad. Significa un grupo de chicas o mujeres asociadas con un propósito común. ¡Nunca se dijo una palabra más cierta!

Mujeres y comida

Las principales preocupaciones de nuestros participantes no diferían mucho de las investigaciones actuales sobre alimentación y nutrición. Su principal preocupación era la salud, y en Bolivia esta problemática tiene dos caras. Si bien aún sufrimos de desnutrición, que afecta principalmente a mujeres y niños, también observamos una alta tasa de obesidad, que aumenta rápidamente y afecta principalmente a las mujeres. Según el Ministerio de Salud de Bolivia, entre 1980 y 2014, la tasa de obesidad en mujeres en Bolivia aumentó del 8.5 % al 23.1 %. El aumento en la población masculina fue menor: del 3.8 % en 1980 al 12.4 % en 2014.

La segunda preocupación de las participantes era el tiempo. Todas compran y preparan la comida de sus familias, independientemente de si tienen uno o dos trabajos. Según la ONU, en Bolivia, el número de mujeres con empleo remunerado ha aumentado al 62 %. Sin embargo, esto no ha ido acompañado de una redefinición de los roles de género en las familias y la sociedad. Las tareas del hogar —cuidado de los hijos, limpieza y otras tareas domésticas— todavía se consideran responsabilidad inherente de las mujeres. Para las participantes de nuestro laboratorio, esto significa que tienen menos tiempo para comprar y cocinar, lo que, según ellas, resulta en una alimentación menos nutritiva para ellas y sus familias.

Al final de esta primera sesión, todos comprendimos que no solo tenemos problemas. También tenemos soluciones que podemos compartir con el sector privado y los responsables políticos a través del Laboratorio para que actúen.

Tres mujeres bolivianas demuestran por qué creen que la diversidad alimentaria es tan importante:

Un giro hacia lo mejor de Hivos e IIED, producido por BrandOutLoud en Vimeo.

Nuestro sueño

Este es el primero de muchos Laboratorios de Cambio Alimentario que Hivos e IIED están desarrollando para hacer realidad nuestro sueño de una alimentación nutritiva para todas las personas. Hivos se compromete con un mundo donde las personas tengan acceso a alimentos diversos y saludables, producidos de forma sostenible en armonía con el planeta. Y las mujeres desempeñan un papel fundamental para que este sueño se convierta en una parte real y vital del ciclo alimentario, desde la producción hasta el consumo.

El programa Dietas Sostenibles para Todos en Bolivia es un esfuerzo conjunto entre Hivos, IIED, MIGA, La Casa de les Ningunes y Fundación Alternativas.

** Hivos gestiona varios laboratorios de cambio en todo el mundo, algunos de los cuales también abordan problemas del sistema alimentario. Por ejemplo: Laboratorio de Cambio Alimentario de Zambia, Laboratorio de Cambio Alimentario de Uganda y las políticas de Laboratorio de Cambio Energético en Tanzania.

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